• Olga San Martino

Vencer la ansiedad



Hoy, volvemos al tema de la ansiedad, el “gran mal” de nuestros días, de nuestra época.

La ansiedad, que muchos arrastramos tan a menudo en nuestro día a día y que a instantes nos quita la salud y el bienestar, el agujero negro que todo lo atrapa y todo lo consume, como un enemigo conocido, a instantes ingobernable, que acelera la vida, desdibuja las ilusiones y distorsiona nuestras prioridades. Vamos a hablar de algunos hábitos o rutinas específicas, que pueden ayudar a controlar la ansiedad. Solo hay que poner voluntad, ser constante y recordar que no conviene dejar para mañana la molestia o la preocupación que sintamos hoy.


Estos hábitos o rituales para vencer la ansiedad son útiles, y lo han sido desde siempre en la historia de la humanidad. Pueden actuar como auténticos calmantes cotidianos. Son escudos conductuales y cognitivos con los que controlar la incertidumbre (la angustia que nos provoca la ansiedad), mediante acciones muy sencillas. Estas acciones, traen orden, estructura, aportan calma mental, seguridad y amortiguan esa sensación de angustia revestida de pánico y presión indefinible que nos atenaza tan a menudo.


1. Respiración profunda antes de iniciar cualquier actividad

La respiración profunda se alza como uno de los hábitos para vencer la ansiedad, más común. Para que tenga efecto debemos establecer unos momentos “clave” del día donde dedicar como mínimo tres minutos a practicarla. Lo ideal es llevar a cabo la respiración profunda nada más levantarnos, al salir de casa, al iniciar el trabajo, antes de cada comida y antes de acostarnos.

La estableceremos también en aquellas actividades que, por lo general, nos susciten estrés y ansiedad.


2. Ritual del movimiento

El ritual del movimiento nos sirve para “agitar y despegar” las preocupaciones de la mente. Para activar el cuerpo y quitar resistencia a los nudos tensionales. Por ello, nada mejor que elegir esas actividades físicas que más vayan con nosotros y practicarlas cada día. Podemos salir a correr, realizar ejercicios de alta intensidad (HIIT) durante 5 minutos , en esos momentos puntuales en que más lo necesitemos, o practicar yoga.


3. Autocuidado como hábito diario

El autocuidado es uno de los hábitos más idóneos para controlar la ansiedad. Una vez al día y durante una o dos horas nos dedicaremos tiempo de calidad a nosotras mismas y en exclusiva. Podemos prepararnos una comida que nos guste, estar en silencio y sin hacer nada, leer, pasear…


4. Pintar piedras con colores para afrontar miedos y preocupaciones

Todos hemos oído hablar de lo catártico que puede resultar colorear mandalas u otros dibujos. Elegir unos colores determinados y permitirnos fluir en ese ejercicio creativo y relajante. Bien, en esta ocasión vamos a ir un poco más allá. Lo que haremos es elegir una serie de piedras que, por sus características, nos permitan pintar y dibujar en ellas.

Cada piedra simbolizará una preocupación, un miedo. Para vencer esa angustia, crearemos un dibujo en ella, algo creativo donde desarmar ese velo negativo al pintarlo de colores más amables. Es un ejercicio tan sencillo como agradable.

Es una propuesta de Valeria Sabater. Psicóloga.


5. Anclaje positivo

El hábito del anclaje positivo nos puede ser de gran utilidad. Consiste en dos fases muy concretas. En la primera deberemos organizar una experiencia que por sus características nos sea positiva y reconfortante. Por ejemplo, un paseo a la playa, una quedada con amigos, una escapada de fin de semana…

Cuando estemos en medio de esa experiencia debemos ser plenamente conscientes de esas emociones positivas sentidas. El objetivo es guardar esa sensación en nuestro cerebro, como si de un perfume se tratara. Seguidamente, elegiremos un objeto que esté presente en ese contexto: un poco de arena o una roca si estamos en la playa, una hoja si estamos en la montaña, etc.

En ese objeto elegido quedarán “impregnadas” esas emociones y ese momento de equilibrio y felicidad. Será nuestro pequeño talismán cotidiano, ese pequeño tesoro que llevar en el bolsillo cuando nos enfrentemos a una situación estresante: un examen


6. Tiempo en soledad, tiempo para sanar

El hábito de establecer un espacio de tiempo (cada día, cada semana o cada mes) para estar solas, es muy útil para el control de la ansiedad. Este tiempo en soledad, nos ayuda a sanar.

Son espacios donde “bajamos de revoluciones” y nos obligamos a frenar. Sera nuestro lugar de descompresión. Este tiempo nos permite tener espacio para pensar. Nos ayuda a conocernos, a conectar con nosotras mismas, y es esencial para nuestro crecimiento personal.


Para concluir, lo más importante de los hábitos para vencer la ansiedad es que sean significativos para nosotras. Que seamos constantes y los adaptemos a nuestra vida.


Yo voy a empezar con lo de pintar piedras, ya me diréis que tal vosotras/os.

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